jueves, 4 de abril de 2019

Mi graduación

Mañana, 5 de abril de 2019 me gradúo. Me gradúo en una carrera que no tenía ni idea que iba a hacer, porque no entraba en mis planes. Estoy a punto de terminar algo que, mirándolo desde la lejanía, me ha costado mucho conseguir.

Tengo que añadir que no me veía jamás en la universidad haciendo cualquier carrera. No porque pensara que no soy capaz de ello, sino porque, simplemente, en mi mente estaba la idea de trabajar y ganarme la vida con algo que, desde siempre, me ha hecho feliz: la educación infantil.

A todo esto, hay que añadir que he estudiado en un sitio donde no tengo a mi familia cerca. Aquí no tenía amigos, solamente a mi novio. El primer año fue duro. Lo catalogaría como "adaptación al medio" Lo pasé muy mal cuando, en el primer cuatrimestre del primer año de universidad me quedaron 2 de 5. Me quería ir. Quería abandonar algo que había comenzado y que se salía de mi zona de confort. Sin embargo, me di una oportunidad y prometí que si en el segundo cuatrimestre me quedaban más asignaturas me iría a mi casa y haría otro grado superior o buscaría trabajo. Pensaba que la universidad no era para mí. Y no porque no me esforzara lo suficiente. Simplemente me tocó vivir la realidad de dos suspensos. Para mí era lo peor. Terminé el segundo cuatrimestre y no me quedó nada. Ahí me di cuenta que quizá sí valía para estudiar una carrera. Tras ir a recuperación, lo aprobé todo. Me sentí muy orgullosa de mí.

El segundo año fue diferente. Ya conocía a todos los de mi clase, había conocido a muchísimas personas en el trayecto de ida y venida de la casa donde vivía ahora hacia la universidad y ya no había nada desconocido. Me quedaron también dos en el primer cuatrimestre del segundo año y también me volví a venir abajo. Pero no pensé en abandonar. Algo había cambiado. Tras acabar ese segundo año volví a aprobarlas todas.

Llegó tercero. Para mí ese año significó mucho, porque fue un año en el que todas las asignaturas me gustaron y disfruté muchísimo aprendiendo. Esta vez no me quedó ninguna y me siento muy orgullosa de ello.

Terminado tercero, llegó cuarto y con él las despedidas. El primer cuatrimestre de este último año no me gustó nada. Sin embargo, este último cuatrimestre, el segundo, me está encantando. En realidad me da pena que todo se acabe. Me gustaba ir a clase y aprender. Pero todo en esta vida tiene un principio y un final y he de decir que no soy la misma persona que entró en 2015 con 22 años. Me siento muy orgullosa de mí misma, aunque muchas veces me exijo demasiado, porque me gustaría ser una chica brillante que saca buenísimas notas y la gente la alaba por ello. Pero nada más lejos de la realidad. Soy una chica de notables, pero ¿y qué más da? Muchas veces las preguntas de los exámenes no reflejan todo lo que nosotros sabemos y no por ello somos más tontos o más listos.

Gracias, Jaén, por ser mi segunda casa en estos casi cuatro años que llevo por aquí. He aprendido tantísimo en estos años que lo único que me queda es seguir aprendiendo y mejorar.

Hasta mañana, graduación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario