sábado, 16 de marzo de 2019

El viejo guitarrista ciego, Picasso


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Durante largos ratos he estado mirando este cuadro de Picasso, uno de los primeros cuadros que da paso a su "Etapa azul" para ver qué sentimientos me provocaba y poder realizar, a partir de un cuadro, un relato.

Y esto fue lo que me salió:


Vacío existencial, locura, delirio y una guitarra.
Y un hombre aferrándose a una guitarra.
Y miedo.
Y oscuridad.
Viviendo despacio, sintiendo cómo las agujas del reloj pasan y el tiempo va pesando y pisando.
Quemando.
Esto era una vez una persona aferrada a una guitarra. Con la mirada triste, el alma partida y el corazón roto.
¿Qué se siente cuando no se siente nada?
¿A qué lugar ir cuando no sabemos en qué lugar estamos?
¿Cómo querer cuando no nos queremos ni a nosotros mismos?
¿Qué sentido tiene la muerte cuando, aun viviendo, sentimos que estamos muertos?
Esto era una vez una persona aferrada a una guitarra. Con la mirada triste, el alma partida y el corazón roto.
Van pasando los segundos, los minutos, las horas y las semanas.
Va pasando la vida.
Va pasando la vida y no somos más que personas que buscan lo que no tenemos.
Insatisfechas.
Inconformistas.
Siempre queriendo más, pero queriéndonos menos.
Incautas.
Ilógicas.
Siempre queriéndonos menos, pero queriendo más.
Esto era una vez una persona aferrada a una guitarra. Con la mirada triste, el alma partida y el corazón roto.
“¿Qué es la vida?” ­— preguntó mientras acariciaba las cuerdas de su guitarra.
“¿Qué es la vida?” — le preguntó de nuevo la guitarra. “La vida eres tú”.

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