Os escribo mientras me imagino cómo seré de madre cuando existáis y os tenga. Me pregunto si seré lo suficiente. Si habrá algún momento en vuestras vidas en el que os falle y no me dé cuenta. Me pregunto si algún día seré madre... Y si lo soy, si sabré lo que significa.
Ahora, con casi 26 años, veo muy lejano el hecho de pensar que una persona, sin apenas conocimiento del mundo, sin ni quisiera saber lo que implica 'estar vivo', dependa de mí 24 horas.
Durante este tiempo me he dado cuenta que no soporto que nadie dependa de mí. No me gusta por el simple hecho de sentir esa grandísima responsabilidad (para mí)
No soporto la idea de que, algún día, existáis y me veáis como vuestro enemigo. No soportaría que no viérais lo que sé que haré por vosotros cuando lo necesitéis. Me angustia la idea de que crezcáis y viváis con una imagen de mí que después no concuerde con la realidad. No me perdonaría jamás no estar en vuestros momentos de crecimiento personal. Quiero ser la primera en escuchar vuestra primera palabra, ver vuestros primeros pasos. Quiero que confiéis en mí y que no os dé miedo decirme si os gustan los chicos o las chicas. No quiero que me veáis como una persona que os cuestiona si fumáis en la adolescencia porque habéis 'decidido probar y ver qué pasa'. Todos lo hemos hecho.
Siempre he querido tener familia numerosa, porque yo soy hija única y quizá quiera rellenar ese vacío que, sin quererlo, tengo.
Deseo que no tengáis miedo en contarme vuestros sueños, vuestras inseguridades, vuestras metas, vuestros objetivos. Prometo que no os voy a juzgar. Lo juro. Prometo decir, la mayor parte del tiempo, que sí a todo lo que queráis hacer y emprender. Y si os equivocáis, os animaré a seguir intentándolo.
Me da igual lo que seáis, mientras os sintáis felices con lo que sois y habéis conseguido. Sois capaces de todo, aunque haya gente que quiera negarlo. Somos capaces. Somos posibles.
Ojalá siempre celebremos las navidades con la misma ilusión que un niño pequeño. Ojalá salgáis, veáis mundo, conozcáis culturas, gente nueva y todo lo que viváis os llene y os haga grandes.
No os cortaré las alas. Lo prometo.
No sé si seré una buena madre, pero os aseguro que intento ser una buena hija. Me he perdido cosas, porque ha habido personas que me han dicho que NO y ahora no sé qué hubiera pasado si... No lo sé porque me negaron el hecho de saberlo. Y eso es lo que no quiero para vosotros.
Puede que no nos conozcamos nunca. O puede que dentro de unos años os tenga, os mire a la cara y piense: ya no puedo ser más feliz.
Quién sabe...
No hay comentarios:
Publicar un comentario