lunes, 11 de febrero de 2019

Cuarto de Filología Hispánica: primer cuatrimestre

Esto da un miedo que asusta. Ya voy por mi 4º año. Y estoy a solo un cuatrimestre de graduarme. En concreto, me quedan dos meses para que me pongan la banda de graduada. Y no me lo creo. No me creo que yo, la que decía que jamás iría a la universidad, algo que siempre he tenido tan claro, pero a la vez no, porque hubo un momento en mi vida en que quería ser Profesora de Educación Primaria. Menos mal que no lo fui. Aunque me gustan los niños, sé que ese trabajo no es para mí. ¿Hubiera sido buena profesora? Quién sabe....

Sin embargo, aquí estoy, en una carrera que jamás me había planteado hacer, sino que, por casualidad, me topé con ella cuando pasé un año sin hacer nada y tuve que decidir qué carrera escoger.

Este año ha sido duro para mí. Estoy cansada de la literatura, de tener que leer páginas y páginas de libros que han sido importantes en la Historia de la Literatura o, simplemente, que son importantes para el profesor porque es experto en esa materia. Estoy cansada de leer por obligación y no porque de verdad me salga a mí hacerlo. Resumen la carrera de Filología Hispánica en leer, cuando en realidad esta carrera va más allá de eso. A mí me encanta la lingüística. Me encanta aprender el origen del lenguaje, me encanta Chomsky y su DAL, me encanta aprender teorías de personas que se han dedicado a estudiar la lengua, me encanta la variedad lingüística que tenemos que España, me encanta la lengua y el lenguaje. Pero ha dejado de ilusionarme la acción de coger un libro por gusto.

Este primer cuatrimestre he tenido dos literaturas de cinco asignaturas. Parece poco, pero en realidad no. Porque una de las asignaturas no me gustaba. Lo descubrí cuando cambiamos de profesor. Por eso dejé de ir a clase. La otra asignatura, hispanoamericana, me encantó al principio. Descubrir qué hizo Colón, Hernán Cortés, por qué fue importante Bartolomé de las Casas, quién fue Américo Vespucio, hasta llegar a Julio Cortázar y Borges. Pero lo que comenzó como una ilusión, poco a poco se fue apagando. Las lecturas que nos iban mandando dejaron de gustarme, solo algunas, porque otras como Pedro Páramo me encantaron. En Literatura Contemporánea, la asignatura que dejé de asistir, nos mandaban una novela por semana. Y con todo el trabajo que teníamos detrás de las demás asignaturas, para mí, era imposible seguir ese ritmo. Así que no me leí ninguna, solamente el libro que me tocó a mí exponer (que era una obra de teatro)

Entiendo que esta carrera sea de literatura. Pero, por favor, que no se base solo en eso. Hay vida más allá de los libros. Y seguramente habrá muchísimas asignaturas que sean interesantes.

En realidad el cuatrimestre me ha ido bien. Me quedó una, la más difícil del cuatrimestre. Pero no pasa nada. En junio tengo otra oportunidad para sacarla adelante. Y la sacaré.

Sin embargo, estoy frustrada conmigo misma, porque solo saco sietes. Me gustaría ser una persona que sacara más nota. Me encantaría llegar al sobresaliente y sentirme orgullosa de mí misma. Por el contrario, ¿por qué no tengo que estar orgullosa de mí? He aprobado 4/5 y eso es más que suficiente para sentir orgullo de todo el trabajo que hay detrás de esas notas.

Una nota no define tus conocimientos, sino valora unos conocimientos que tenías en ese momento, en esa hora, en ese lugar. Quizá puede que te hayan tocado en el examen preguntas que tú sepas genial o que no te sepas del todo bien. Pero eso no quiere decir que no tengas ni idea de la asignatura y de los conocimientos que te ha aportado.

Ahora me toca centrarme en el TFG y en las 4 asignaturas restantes.

Esto se acaba. Y me da pena.

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