Hoy hace dos años que me di cuenta que tenía alas. Hoy hace dos años que averigüe cómo se usan.
12 de septiembre del 2016: Hola de nuevo, universidad: capítulo dos.
Ya todo me resultaba familiar: el sitio, la gente, la universidad, el entorno.... Ahora me tocaba afrontar mi segundo año de universidad. El ecuador de una carrera que no es para nada fácil, pero que me he dado cuenta que con esfuerzo, actitud positiva y constancia todo se supera.
Si el primer año caí dos veces, este segundo año de universidad no fue menos. No fue porque yo quisiese, tampoco porque no me esforzara lo suficiente. Soy una persona que cuando comienzo algo lo doy todo. Sin embargo me he dado cuenta que aunque te esfuerces todo y más no siempre vas a llegar a donde tú quieres. Pero se puede, créeme.
El primer cuatrimestre me dejó dos asignaturas colgando, por lo que no acababa en junio, sino en julio. Pero estábamos a enero y aún quedaba un largo segundo cuatrimestre por delante.
Este cuatrimestre me gustó más. Tenía trabajos y leer (cómo no) muchísimo. No me quejo que en mi carrera tenga que leer (es filología, ¿qué haríamos ahí si no?) Pero si solo tuviésemos que leer 10 libros de una asignatura iría muchísimo mejor. Sin embargo, nada mas lejos de la realidad. Poco tiempo para tantísimo que leer. ¿Quién dijo que no se podía? ¿No te gusta leer? Pues toma dos tazas....
EL 7 de junio terminaron los exámenes del segundo cuatrimestre, pero yo aún tenía que seguir estudiando. Me tomé un día de descanso, porque las recuperaciones eran a finales de junio y no había tiempo que perder.
Tenía dos asignaturas de literatura: una con un profesor que cada vez que cogía sus apuntes me daba algo, porque, a pesar de ser una persona que sabe tantísimo, no sabe transmitir ese saber a sus alumnos. Todo es de memoria, con unos apuntes interminables. Lo odio.
Sin embargo con el otro profesor sí aprendí. Cuando fui a ver en qué me había equivocado, me explicó mis fallos e incluso se sorprendió que hubiese suspendido. Me animó y me dijo que él no creía que "yo era una chica de cinco, y que podía sacar nota en su examen"
Llegó el momento de hacer las recuperaciones de enero. Una fue el 28 de junio y la otra el 30.
La del 28 fue Medieval, con el profesor que me animó. El examen consta de 10 textos de entre libros y más textos que él sube a docencia y tienes que adivinar autor, siglo, el nombre de la obra y el género al que pertenece el extracto más dos preguntas cortas de teoría. Los textos los supe identificar todos, y había uno que tenía dudas y como él nos da una hoja en blanco para hacer nuestras cosas en sucio pues puse de quién creía que era, aunque en el examen oficial no lo puse porque no quería poner lo que no era. Luego él se lleva el folio el sucio y si cree conveniente te puede subir la nota (según nos decía él) en el examen. Ese profesor corrige el mismo día que hacemos el examen las notas, así por ese lado está genial. ¡¡Saqué un 6,5!! La nota más alta que he sacado con él (lo he tenido en tres asignaturas entre primero y segundo de carrera)
Estoy muy orgullosa de mí misma.
Llegó el 30 de junio. Con ese profesor que no explica, sino que se sienta y lee. Nos puso un comentario de texto (que hemos visto en clase, pero que jamás ha puesto uno en ningún examen suyo) y tres preguntas para elegir dos. Una de ellas era de un libro que no nos mandó a leer y que en la teoría eran cuatro líneas. Así que hice el examen y dijo que ese mismo día tendría las notas puestas. MENOS MAL. Saqué un 5. Nunca he sacado más de un 5 con él. Tampoco es que ponga notas elevadas, más bien suspende más que aprueba, así que también estoy contenta. Ya se jubila y no me dará más clase.
A partir de hoy queda una semana para que empiece mi tercer año de universidad. Y aún no me creo que haya pasado todo este tiempo. Parece que en nada voy a estar graduándome y me da miedo.
Estos dos años me han servido para darme cuenta que los límites me los pongo yo, que no siempre quien quiere puede, y ante esto solo queda esforzarse un poquito más y si quieres, podrás.
Tercer año de universidad: haber qué me deparas.
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