¿No crees que a la palabra "miedo" le sigue irremediablemente la palabra "equivocarse"?
Es así.
Todos, en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado en un camino sin salida, del cual, nos ha costado salir, o simplemente, estamos en él aún.
Suena paradójico pero, mi sitio está al lado de un precipicio.
La vida es eso : un precipicio al que, de vez en cuando, caemos, porque nos vemos envueltos en un huracán que arrasa con todo y nos lleva con él.
A veces, soy una granada.
Otras, soy el verbo huir.
Muchas otras soy rabia.
Pero la mayor parte del tiempo soy tempestad.
Posiblemente el mayor miedo de cualquier persona es saber y sentir que el camino por el que va es el adecuado. Quizá sí lo sea y vayamos sintiendo esa opción como positiva. Pero quizá no sea así. Eso no quiere decir que el tiempo que has empleado desde que comenzaste esa aventura hasta ahora sea tiempo perdido (como muchos pensamos), sino que ese tiempo transcurrido te ha servido para darte cuenta que equivocarse es sentirse vivo, que es crecer, que no eres el mismo desde que comenzaste ese camino, que todo cambia y evitar equivocarse es equivocarse dos veces.
Piénsalo.
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