Las lágrimas ponen nombre a lo que sentimos por dentro. Muchas veces, la distancia entre dos puntos la vemos demasiado lejos. El camino se nos hace cuesta arriba, y la carga conforme vamos subiendo es mayor.
A eso lo llamo crecer. Porque crecer es darse cuenta que la vida no es como los cuentos. Crecer conlleva evolucionar y pensar antes de actuar.
Aunque eso no va conmigo. Las lágrimas son el poder que tenemos para afrontar una mala racha o desahogarnos.
¿Acaso somos felices a tiempo completo? ¿Qué es la felicidad? ¿Un estado de ánimo o la única vía de escape que encontramos para dar nombre a lo que sentimos?
Donde quieras que estés habrá alguien en la otra punta del mundo esperándote.
Y es que un corazón roto vale la pena arreglarlo si la persona que te espera se queda toda la vida ahí. Para ti.
¿Acaso hay algo más bonito que una persona espere a otra?
EL AMOR LO PUEDE TODO. ASÍ COMO LAS GANAS.
Por eso no hay que pensar tanto las cosas. Hay que guiarse por el corazón aunque se equivoque.
No hay comentarios:
Publicar un comentario