lunes, 23 de junio de 2014

Estoy contigo, pero te olvido mañana

Las cosas cambian. Un "estoy contigo hoy" es un "te olvido mañana".

Las relaciones se rompen. ¿Cuántos corazones rotos habrá a las 12:22 de la madrugada? ¿Cuántas personas estarán en sus casas esperando a que aparezca esa persona que les haga creen que la vida tiene un motivo y un por qué? ¿Te imaginas cuánta gente estará deseando conocerte? ¿Cuántas personas van a jugar a ser alguien en tu vida, y cuántas se quedarán para verte feliz?

Me pregunto cuál es el objetivo de perdonar a alguien. Sabes que te ha hecho daño, que tal vez puede volver a fallarte, a marcharse. Pero esperas un paso que nunca llega, una llamada que está en espera, una visita que se pierde, y un corazón que se rompe. El tuyo.

Siempre frágil. Acostumbrada a perder, abandonas antes de que te abandonen. Finges que no te importa prestando atención a cosas que le restan importancia a que tu vida está vacía y quien te la llenaba ahora no está.

Lo superas. Los recuerdos no duelen. Solo aprendes y aceptas que esa persona se ha ido y jamás va a volver. Aunque quieras.

Porque ya has perdonado lo suficiente y te niegas a sufrir más. Quizá deberías de haber dado otra oportunidad, pero ya han desaprovechado demasiadas. Y tú has perdido mucho tiempo. ¿Hubieran hecho lo mismo por ti?

Sonríes, porque lo peor ya ha pasado. El hueco de tu corazón se ha llenado con alguien que te valora por lo que eres y siempre ha estado ahí, día a día. Y a pesar de los errores, enfados, o peleas, habéis vuelto como al principio : inseparables. Crees que nada puede romper lo que por casualidad empezó.

Es momento de decidir. No quieres más personas intermitentes en tu vida. O están o no.

Te vuelves exigente. Tanto que hasta te cuestionas lo que puedes o no mostrar ante la gente, porque recuerdas que siempre sale perjudicado el mismo y prefieres verlas venir a que te la vuelvan a pegar.

Y sientes miedo cuando vuelves a sentir la complicidad que hizo que pasaras épocas malas. Pero, da igual. Decides lanzarte al vacío, sin paracaídas y con los ojos cerrados. Te van las emociones fuentes, pero quieres autoconvencerte de que ahí fuera aún hay personas que tienes que conocer y que, quieras o no, te romperán el corazón. A no ser que te adelante y le rompas la cabeza primero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario