Que el que quiere, puede y lo consigue. Que el que te quiere te busca, y si no te encuentra te espera en casa. Que un mensaje de vez en cuando alegra el día. Que sin amor, estoy segura que no hay futuro.
Aprovecha cada oportunidad, porque no podrás cuando quieras, sino cuando puedas. Y es que el mañana es algo incierto. Lo único que sabemos es el hoy.
Así que, aprovéchame porque si llegué ayer me puedo ir mañana. Y puede que ya sea demasiado tarde para remendar todas las ausencias que has tenido en mi vida.
Porque aquí cada segundo cuenta. Y si no estás conmigo, o estás contra mí o no estás. Y duele. Que lo que nada nos unía, nos una, y de un momento a otro nos separe.
Ojalá te encuentre en mi camino, ya que el tiempo me ha dado una explicación de por qué formas parte de mi pasado y no de mi presente. Así puedo ver que has dejado de doler. Y solo cuando eso sucede, te das cuenta que has superado una fase de tu vida.
Quizá por eso ese miedo a no volver atrás. Porque al volver, estás perdiendo el presente y lo que te queda por venir. No disfrutas. Y pierdes.
Porque la vida es eso. Una continua lucha en la que, unas veces ganas, y otras no, pero siempre aprendes.
Quizá mañana ya no esté aquí. Quién sabe. Y aunque no nos debemos de arrepentir de nada que nos hizo sonreír o nos hizo algún bien en algún punto de nuestra vida, yo, a día de hoy, me arrepiento de haber dado tantas oportunidades, de no haberme dado cuenta de lo que en realidad pasaba porque la venda que tenía en los ojos y mis ganas de no creer eran más grandes que los acontecimientos. Y también me arrepiento de no haber cerrado mi corazón antes.
Porque sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario