La vida no es el trayecto. Ni el final. Es saber disfrutar de cada momento, de cada instante. Andar por ella sin hacer preguntas. Sin mirar atrás. Sin preguntarte ¿por qué? Sino ¿por qué no?
Intentarlo. Fracasar y seguir luchando. Combatir contra todo y todos por conseguir ser feliz. Aunque esa felicidad dure unos instantes. O mi vida entera.
A veces, la vida se resume en un instante, un momento en el cual te sentiste tan bien, que ni el dolor pudo entrar.
Quizá, la lección más valiosa que te lleves de vivir es la lucha y las ganas que hay que ponerle a todo para no ser un@ más, sino ser ESA persona.
Pero si no consigues serlo, no te obsesiones. Vivir es algo más que sufrir, luchar, amar o llorar. O quizá sea un resumen de todo esto con un toque de locura.
Que la vida es ir escalando poco a poco. Es dejar correr el tiempo. Observar cada detalle. Lo diferente. Crear magia a partir de un beso. Construir un mundo donde poder refugiarte cuando la realidad tiene catástrofes naturales.
Y para mí, lo más importante, y esencial, de la vida es saber que mi corazón, aunque esté lastimado, sigue teniendo las mismas ganas de conocer y enamorarse de la misma persona los trescientos sesenta y cinco días del año.
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