He aprendido que no hay que dejar a una persona en tu vida más tiempo del que debería. Y eso solo lo decidimos nosotros. Aunque duela. Aunque quieras a esa persona. Pero lo que sobran en el mundo son personas y lo que nos falta son las agallas para decirle adiós a esa persona que ha estado en tu vida durante un tiempo.
Estoy cansada de ser yo. Sí. No quiero ser la que siempre se preocupa por los demás, la que siempre está ahí, la que nunca falla, la sincera.... No quiero. Paso.
En 2017 entendí lo que es "ir a mi bola" y me costó. Yo no soy de esas. A mí me gusta saber de las personas que quiero, interesarme por sus cosas y sentir que también forman parte de mí. Pero me he topado con gente ese año que no ha sido como yo creía. Y no es malo. Puedes tener una idea preconcebida de una persona y luego, cuando la conoces, ver que no es como tú esperabas. Y no pasa nada.
No voy a estar esforzándome por ver qué cosas tengo en común con alguien que ya sé que no congenio.
Estoy cansada de que me echen la culpa de que yo voy a mi bola, cuando eso no va con mi personalidad. Yo sé qué puedo dar y que no.
Me molesta cuando decido adoptar una posición que no es la mía. Y me tambaleo, pero continuo. Es ahí cuando la gente comienza a decirme que si estoy rara, que si estoy distante, que no estoy como antes, que si me pasa algo.... Pero la culpa no es mía. La culpa es de la gente que hace que desencajen mis piezas cuando veo que algo no encaja y no concuerda.
Me duele que la gente no vea en mí lo que yo sé que tengo. Y no es porque sea yo, pero me encantaría encontrar a una persona que tenga gustos parecidos a los míos, pero no iguales. Que se preocupe por mí igual que yo hago por los demás.
¿La encontraré alguna vez?
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