Algo tan simple como darle vida a alguien, esconde algo tan complejo como mantenerla.
Sonará contradictorio, pero siento como si nunca te hubieras ido.
El mundo te privó de encadenar más de dos palabras, de vivir tu primer día de escuela, de jugar con otros niños y de pelearte con ellos para después solucionarlo todo sin palabras. Tampoco descubriste qué sueños te mueven, ni pudiste elegir si te gustan los chicos o las chicas. No tuviste tu primer amor, como tampoco tu primer desamor. Nunca te quedó ninguna asignatura y no te sentiste mal porque un amigo tuyo te dejó de hablar por cualquier tontería.
Te perdiste tantas cosas....
Jamás sentirás qué se siente cuando lo único que te rodea es la soledad, ni la separación de tus padres, ni qué satisfactorio es ir superando metas. Como tampoco tuviste la oportunidad de elegir si bachillerato o un grado medio.
Qué tontería, ¿no? Cosas tan simples que todo el mundo ha vivido o está viviendo y tú no conseguiste ni acercarte a nada de esto.
Me paro y pienso qué hubiera sido de ti hoy, que con 36 años tendrías que tener tu vida casi formada. Quizá con hijos, quizá casada, quizá con una carrera universitaria, quizá con idiomas, quizá viviendo en el extranjero. Quién sabe.
Lo tenías todo y el destino te lo arrebató.
¿Qué hubiera sido de ti conmigo? ¿Cuántas peleas hubiéramos tenido si nos hubiéramos conocido? ¿Cuántos momentos bonitos nos hemos dejado por el camino? ¿Qué cosas tendríamos en común? ¿Cuántos nos querríamos? ¿Nos pareceríamos?
Hablemos de ti. Hablemos de lo que podrías haber sido y no pudiste ser.
Solo espero que estés donde estés, estés orgullosa. Y quiero contarte tantas cosas....
Acompáñame en este camino que es mi vida loca, que sé que me guiarás cuando todo se desboca.
Hermana mayor, mi fiel tesoro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario