Siempre he pensado que la soledad es un vestido que me viene grande, pero que, a veces, se ciñe tanto a mi cintura que no me deja respirar. A eso se le llama sufrimiento.
Luego vienen los lamentos. Pero, ¿por qué nos lamentamos si en algún momento de nuestra existencia hemos querido hacer exactamente eso de lo que ahora no nos sentimos avergonzados? Yo y mis indecisiones.
Dudas, y te das cuenta de que estamos vestidos de cicatrices que jamás nos van a abandonar. Ellas no son como esas personas que hoy son presente, pero mañana son pasado.
¿Quién entiende la vida?
A veces es vive mejor sin cuestionar nuestros actos y comenzar a actuar dejando de pensar. Pensar nos causa inseguridad y nos retrasa.
Lo mejor de las decisiones son las consecuencias. Nuestros actos nos definen. Nuestras decisiones nos hacen ser quienes somos hoy. La memoria graba el dolor y lo agrava para recordarnos qué somos y por qué somos así.
TENGO EL CORAZÓN PEQUEÑO Y EL AMOR GRANDE : NORMAL QUE ME DUELA....
No hay comentarios:
Publicar un comentario