viernes, 4 de abril de 2014

¿Me quieres?

Me mira y, sin palabras, sé lo que va a decirme. Las relaciones de ahora no son como antes. Hoy vamos a lo que vamos. El sexo ya no es importante. Por eso es lo primero que se da cuando se conoce a alguien.

Sentados en un banco, la distancia entre él y yo es abismal. Los segundos pasan y parecen años. La verdad duele. Y los silencios alargan la agonía.

Me vuelve a mirar. Y yo, con miedo a que el silencio se rompa en mil pedazos, no consigo mantenerle la mirada. Mi corazón va a mil. Ha cambiado de lugar. Ahora lo siento en la boca.

Por fin se decide a hablar. Titubea. Indeciso, dice las cuatro palabras que rompen mi corazón en pedazos : «Ya no te quiero» Esas palabras pusieron punto y final a lo que había sido una relación corta, pero intensa y breve.

Confusa, salí corriendo sin un destino fijo. En el trayecto, los pedazos de mi corazón roto se iba cayendo y perdiendo por el oscuro asfalto. Las lágrimas se confundían con la lluvia que en ese momento decidió acompañar a mi estado de ánimo.

Dolida, me deshago en la húmeda hierba. Cierro los ojos y expulso el dolor causado por alguien que consideraba importante.

«¿Me quieres?» grito. Pero la única respuesta que obtuve fue la del eco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario