domingo, 27 de abril de 2014

El precipicio

Siempre al borde del precipicio. Por la adrenalina. Por sentirse viva. O por sentir algo más que nada. Siempre buscando algún corazón roto con el que entretenerse. Jugando a no sentir, sintió demasiado. Murió de sobredosis de amor. Nada le salvó. A excepción de aquel chico que jamás se fijó en ella y que hoy está allí, contemplando cada detalle que la forman como persona. Y puede que si le da un beso, como a Blancanieves, se despierte, pero pasando de tópicos literarios, quiso crear su propio cuento. Y ahora él se encuentra en el mismo precipicio de siempre, junto a ella. Solo bastó su presencia y el aroma que desprendía, para conseguir abrir sus ojos y ver, ante ella, su sueño realidad.

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