Lo bonito de que te rompan es renacer. Volver a ser. Crear una nueva persona. Distinta. Diferente. Real o no. Complicada o sencilla.
Lo mejor de que te rompan el corazón es salir en busca de alguien que, con un poco de cuidado, se anime y te lo reconstruya.
Lo único bueno del invierno es el calor de dos corazones que se aman. Y los días son menos fríos con los besos de esa persona que te pasea más por el cielo que por la Tierra.
Complícame la vida, que yo mientras voy a pisar corazones intentando no tropezarme contigo por si decides volver y me besas. Ya no quiero el «buenos días princesa», quiero que los hechos me hagan sentir reina.
Y es que por más que corras, el problema siempre va a estar ahí, pisándote los talones. Y tú allí esperándome. Con esa esperanza que solo tienen los que no tienen miedo a nada y les sobra tiempo para esperar.
«Quiéreme. Que para odiar siempre hay tiempo, y yo tengo prisa»
No hay comentarios:
Publicar un comentario