Para todo hay una primera vez. O eso dicen. Pero eso cambia cuando te decepcionan. Ahí es como sí fuera la primera vez que te quedas hasta las tantas arreglando tu corazón, o ensayando la sonrisa que vas a poner para contentar a todos.
Y te dices, te autoconvences, de que nunca más te va a pasar eso. Te haces fuerte. Fabricas tu propia coraza. Un muro. Pero aún así te parece poco.
Sin embargo, llega una persona que te rompe los esquemas. Y poco a poco la coraza inicial desaparece. Tus pies no están en el suelo. Flotas. Y no quieres bajar de esa nube. Pero cuando te descuidas, cuando comienzas a pensar que lo que te pasó en el pasado no se volverá a repetir, sucede. Comienza de nuevo.
Y tú, cansado de pegar los pocos trozos que han sobrevivido de tu corazón, te pasas noches en vela construyendo una muralla a prueba de bombas, renunciando a dar todo de ti. Por miedo. Por volver a sufrir.
Pero de la nada aparece otra persona que te dice "confía en mí, yo nunca te fallaría"
Y te preguntas, ¿por qué esta vez tendría que ser diferente?
"Hoy estoy sin saber yo no sé cómo. Hoy solo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato" Miguel Hernández
martes, 11 de marzo de 2014
Y sucede
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario