Que prefiero la soledad a que alguien venga y me deje el hueco del corazón vacío. No sé, llámame rara, pero no me gusta echar de menos.
Hablan del tiempo y de los milagros que hace cuando una persona deja de ser importante en tu vida. Pero no hablan de las personas. Del esfuerzo que hacen para quitarse las espinas que se clavan en el corazón y evitan que bombee con la misma fuerza que antes cuando no estaban. Hablan de la lluvia, de los desamores, del pasado, de los malos momentos. Pero se olvidan de los días soleados, de lo bien que se está sin las personas que estorban, del presente y del futuro, de los buenos momentos.
Solo hay una manera de olvidar, y no es no recordando. Es recordar, pero sin que duela. Que los buenos recuerdos que tengas de esa persona no interfieran en tu presente. Y si alguna vez esa persona te viene a la memoria que sea de paso. Recordar siempre duele, pero más dolería no tener recuerdos con los que poder decorar nuestra vida. Porque al fin y al cabo somos eso : recuerdos de todas las formas y de todos los colores.
Tiene gracia que cuando te encuentras inmerso en un pozo sin fondo del que no sabes cuándo vas a salir, alguien se asome y te diga "sonríe". Típico. Como decir te quiero sin sentirlo, como una primavera con mariposas, como un verano con playa y piscina, como un romance con besos, como un cielo gris con lluvia. A lo mejor no quiero sonreír. ¿No han pensando que quiero estar triste y en ese pozo por el resto de mi vida? O quizá por unos instantes. Pero las palabras simples no funcionan cuando estás mal. A veces lo mejor es estar en silencio y sentir el apoyo de esa persona que siempre ha estado contigo. Incondicional.
Que prefiero la fantasía a esta realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario