sábado, 29 de marzo de 2014

Cada calada es un alivio, una condena, hasta me doy pena

Y cuando se va, lo entiendes todo. Al principio te cuesta sentir ese vacío en tu corazón. Lloras. Buscas culpables. Empiezas a decepcionarte. Asustado, te repites que nunca jamás vas a mostrarte tal y como eres hacia los demás. Por miedo. El resumen de tu vida es el miedo. Y lo sientes porque no quieres sufrir.

Qué difícil es acostumbrarte a alguien, intentar hacerle hueco en tu corazón, y que con las mismas se vaya. Ahora son dos desconocidos que se conocen muy bien. Aparentan que nada les importa, que están bien sin el otro. Pero todo es apariencia. El orgullo les impide avanzar. Aún así dejan que el tiempo pase.

Él no quiere seguir dando pasos hacia adelante por saber de la otra persona. Ella, muestra interés por otras personas. Olvida quién estuvo ahí cuando todo se derrumbaba. Pone excusas. Él ya no le sirve en su vida. Ha pasado a un segundo plano. Prefiere vivir. Conocer gente nueva. Pasan los días y no le echa de menos.

Él en cambio sí. Pero no se lo demuestra. No se lo dice. Ya ha gastado días enteros en recordarle qué fue de su relación cuando nada más importaba : solo ellos. Pero ella ha decidido tomar un camino distinto en el que él no tiene mapas ni brújulas para seguirlo. Cansado, se sienta en una piedra. Otra más en el camino. Otra persona que se marcha sin decir adiós. Recuerdos que tirar a la basura, malas etapas, lágrimas derramadas, días de risas con esa persona....

Y ahora, después de tanto tiempo, después de tantas veces que le ha abierto su corazón y ella no le ha prestado atención, se da cuenta que las personas están de paso y que solo las de verdad se quedan caminando a tu lado. Duele, pero es la realidad. Las personas nos encariñamos rápidamente, pero luego el olvido se nos hace cuesta arriba. Pese a eso, llegamos a la cima donde nos está esperando otra nueva persona que te hará olvidar por qué la anterior se fue. Y todo comenzará de nuevo. ¿Será esta la definitiva? ¿O tendrás que tapar el agujero de tu corazón otra vez?





Lo único que temo es acostumbrarme a la soledad.

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