domingo, 31 de enero de 2016

Una carta para mí

Querida María Jesús del futuro: soy yo, o sea, soy tú con 22 años.

Puede que pienses que estamos demasiado lejos, pero en realidad, cuando leas esto, te vendrán a la memoria tantas cosas que nos han pasado.

Sé que ahora estás en un momento de tu vida lleno de cambios. Estás lejos de las personas que quieres, porque decidiste comenzar tu vida y crecer, saber lo que significa ser mayor.

Nunca nos ha gustado eso de tener responsabilidades, de poder elegir, porque siempre hemos tenido miedo de equivocarnos, y la culpa es más grande si la que se equivoca eres tú.

También sé que estás cumpliendo tu sueño de ser ésa escritora que reconozcan por la calle y estoy segura que aunque tengas bajones algunos días, solo son puntuales y esos bajones solo te deben de servir para resurgir con más fuerza que nunca. Nadie dijo que fuera fácil, o si no, ¿cómo conseguiste superar segundo de bachillerato y selectividad? Solo gracias a tu esfuerzo, nuestro esfuerzo porque recuerda que yo soy tú con 22 años.

Seguro que, en un futuro, cuando leas esta carta que te estás haciendo a ti misma verás que has conseguido terminar la carrera de Filología Hispánica y has logrado enseñarle al mundo todo lo que hay en tu corazón, que cada día se hace más grande. Entiendo que hoy veas lejos los cuatro años que aún tienes por delante, pero todo su esfuerzo tiene su recompensa, y si no lo consigues a la primera, tienes otra oportunidad para intentarlo de nuevo. Querer es poder, y yo sé que tú quieres y puedes.

Por último, déjame decirte que me ha encantado conocerte. Y que si otras personas no han visto la belleza de tu corazón es porque no eran merecedores de ella. Sigue luchando por aquello que de verdad te hace feliz, y sobre todo: no dejes que una caída sea el final de tu aventura. Atrévete a soñar y a hacer tus sueños realidad.

31 de Enero del 2040.


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