Puede que el alcohol no haga que te olvides de "esa persona", pero ayuda. Porque mientras bebes, vas olvidando por qué estás bebiendo y solo piensas en acabarte esa botella, como si de una maratón de deporte se tratara.
Me da igual el cómo, el cuándo, y el por qué. Lo único que sé es que ahora me encuentro abrazada a una botella que el único calor que me ofrece es el de la barra del bar. Y me doy asco, pero cuando veo la copa llena se me olvida, por qué estaba bebiendo y solo quiero acabar con todo el mini-bar para encontrar la respuesta.
Pero solo encuentro soledad. Tiro todos los vasos con una fuerza sobrehumana que me sale de lo más profundo de mi ser. Y digo : ojalá la única soledad que existiese fuese el nombre de una chica a la que sus padres no tuvieron otro nombre más divertido que ponerle.
Comenzamos a jugar con la vida cuando ella empieza a jugar con nosotros y nos damos cuenta. Comenzamos a jugar con las personas cuando ser bueno no sirve de nada, solo te quita ganas y tiempo. Comenzamos a perdonar a los que más queremos porque no sabremos qué hacer con el hueco que dejarían en nuestro corazón. Comenzamos a cuestionarnos quiénes somos cuando en la oscuridad de nuestra habitación sentimos ese vacío existencial que hace que nos hagamos mil preguntas, de las cuales nosotros tenemos la respuesta.
Tenemos que afrontar que, por mucho que queramos dejar a una persona en nuestra vida, tarde o temprano acabará yéndose. Porque las relaciones no duran para siempre. Nada es permanente. Todo es temporal. Pero no quiere decir que una relación no dure toda la vida. Claro que puede hacerlo. Pero pienso que cada persona tiene una relación duradera en toda su vida, ya sea de amistad o de amor. O las dos cosas. El resto de personas están en tu vida para enseñarte cosas que tú no tienes, y para hacerte ver la vida desde su perspectiva.
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