domingo, 16 de febrero de 2014

Hablar de cómo rompo todo en pedazos

Todo a nuestro lado se rompe. Se vapora. O quizá se trasforma. ¿Quién sabe? ¿Alguna vez te has preguntado a dónde te diriges cuando duermes? ¿Por qué tenemos la sensación de haber vivido lo que hace un momento estaba sucediendo en nuestros sueños? ¿Qué te mueve? Yo a veces me pregunto hacia dónde me dirijo, o dónde estaría hoy si hubiera recorrido otro camino que no es por el que voy. Quizá la mejor forma de no sentir es arrancarnos el corazón y vivir sin experimentar. Pero, ¿de qué valdría? Yo ya he perdido la cuenta de las veces que he estado pegando cada parte de él.

¿Qué hubiera pasado si todas las palabras que nos hemos guardado se hubieran dicho? Seguramente nada. Porque si no las dijiste en su momento de nada sirve ahora lamentarse. Que mirar atrás sea para darte cuenta de todo lo que has conseguido, sea bueno o malo. De nada vale pensar todo lo que hubieras hecho. Por algo no lo hiciste, ¿no?


Siempre he tenido miedo a perder a la gente que

quiero. Y me pregunto si existe alguien que

tenga miedo a perderme a mí.

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