Muchas veces no mostramos interés por los problemas de los demás por el simple hecho de que no son nuestros. Tampoco nos ponemos en la piel de los demás. Y mucho menos mostramos un poco de empatía. ¿Por qué? Nos quejamos de que no recibimos lo que nosotros damos. Pero, ¿te has puesto a pensar si das el cien por cien? Lo que damos a otras personas no puede ser medido por una ciencia exacta. Ni mucho menos podemos medirlo nosotros aunque creamos que sí.
Hablo por mí. En el pasado no cuestionaba cada movimiento o cada muestra de cariño que yo daba. Yo ofrecía sin pensar si era más o menos. Sin calcular si por hoy ya había dado todo el cariño que yo creía que debía de dar. Sin embargo, el tiempo, y sobre todo las personas, han hecho que cambie. Ahora cuestiono mis excesos de cariño. Y cuando creo que ya he dado bastante por una persona, paro. O quizá pare antes de tiempo, por miedo.
Y os preguntaréis, ¿tienes miedo a dar algo que no se puede tocar, ver, oler, o alcanzar? Y mi respuesta es bastante sencilla : Sí. ¿Acaso vosotros no tenéis miedo de que alguien que creías que era la persona perfecta para ti, esa que encajaba a la perfección en tu vida te decepcione?
Puede que "calcular" cuánto le quiero o le tengo que dar a una persona sea un gran defecto, pero, ¿quién no los tiene?
¿Creéis que esta frase es verdadera o falsa? : "Prefiero abandonar, antes que ser abandonada/o." Razonadme aquí abajo con comentarios por qué. Yo lo voy a poner a continuación.
MI RAZONAMIENTO DE LA FRASE :
Yo creo que es mejor abandonar a que te abandonen. Porque después de soportar la misma historia de personas que llegan a tu vida, la llenan de sonrisas y recuerdos, y luego te abandonan sin dar ninguna explicación, sin que en realidad tú hayas hecho algo para que lo hagan, te hace replantearte lo siguiente : ¿de quién es la culpa? ¿de ti por esperar mucho de esas personas, o de ellas por hacerte sentir tan bien que luego se olvidan de que existes?
No hay comentarios:
Publicar un comentario